domingo, 25 de junio de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 7

Venimos de aquí.

Como ya sabrá el lector, desde Tarfaya continuamos solos César y yo. Pese a ser una nueva situación, enseguida nos  hicimos a ella y disfrutamos del viaje.

El objetivo principal era acudir a TanTan y reparar allí al menos la puesta en marcha de la moto. No se podía continuar de forma digna arrancando la moto a empujón cada vez que parábamos.

Paramos en el primer taller de coches que vimos y preguntamos, lo más fácil era que el dueño del taller montase en la GW y me enseñara donde había un taller de motos.

Callejeamos un poco y dimos con el. Se trataba de un taller humilde, con muy pocos medios pero como siempre enormes intenciones. No había nada donde elegir, osea que la moto se quedó allí reparando.


Me quedé allí todo el proceso, prefería asegurarme que la reparación se hacía como yo entendía que se debería hacer. También quería ver al mecánico actuar y desde el primer momento me dio buena espina. Era humilde, pero gran profesional.

No se si será cierto o no, pero cuando pasaba el París Dakar por la zona, iba de asistente mecánico en algún equipo.

Una vez que la puesta estuvo fuera, marchamos a comer. Nos costó un rato encontrar sitio, ya que se había hecho un poco tarde. No recuerdo muy bien que comimos, pero se seguro que el sitio donde lo hicimos no cumplía los estándares de calidad Europeos.

Con la moto arreglada y algo en el estómago, retomamos carretera. Nos medio encajaba por distancia SidiIfni y ese fue nuestro destino.

Llegamos de noche y fue una pena, porque la zona era realmente bonita. Allí elegimos hotel a pie de playa, cenamos y nos tomamos unas cervezas en el blackMarket.

Estuvimos charlando bastante tiempo en una conversación que me gustó por amena e interesante. César es un personaje con mucha experiencia en la vida y una filosofía que en cierto modo envidié.

Esa noche, con el wifi del hotel leí el mensaje que me había enviado Fran después del momento crisis de por la mañana. Como ya sabéis me había dicho que podía continuar viaje con ellos sin problema. Hablamos un rato por el wathsapp y quedamos de vernos al día siguiente para la cena en Essaouira.

Al día siguiente vemos lo bonito que es Sidi Ifni y nos pegamos un buen homenaje mañanero.




Cogemos la carretera de la costa en dirección a Agadir. Pese a que quería visitar la pata de elefante, al final iba hablando en la moto y se me pasó. Quedará para otra vez.


Tranquilamente enfocamos Agadir, destino de César. El se va a quedar allí una noche y después se irá a Marrakech para desde allí coger un avión a España.

La entrada a Agadir fue horrible. Vaya pedazo de ciudad. La verdad es que es todo nuevo, es como el benidorm de Marruecos.

Una vez en la playa si me gustó, pero la entrada no mucho.

La comida la hicimos en un viejo mercado de puestos de pescado. Muy chulo, nos comimos una buena ración de pescado cada uno, por no mucho dinero. Realmente recomendable.


Buscamos hotel para César y desde allí llamé a Fran por teléfono. La idea de ir a Essaouira había cambiado, ya que el Mini tenía serios problemas con el embrague y necesitaban repararlo en Marrakech y/o Casablanca. 

Con esa situación decidí tirar por mi cuenta sólo y de buen rollo. Fran me dijo que si tenía algún problema, no me preocupase, ya que tenía seguro de RACE y me podía mandar a la grúa en cualquier momento. Además me iba a pasar el seguro para poder circular en España. En esos días yo me había comido la cabeza con hacerlo yo, pero no fue necesario, porque como se había hablando en su momento, los seguros de paso de Marruecos y España los asumía Fran.

Total, que pese a que estábamos viajando cada uno por un sitio, estuvimos comunicados en todo momento. 

Como puse en el vídeo del capítulo 6, al final quedó todo como un malentendido y un calentón.

Una vez dejé a César en el hotel de Agadir, continué sólo por la carretera de la costa que une éste último con Essaouira. Menudo pasón de carretera. Me encantó. No llegará, pero se parecía a la que baja por la costa Croata pegada al mar...


Me lamenté que la moto no estuviera perfecta, porque era carretera para gozar. 

Iba pensando de darme un baño, pero al final la noche se me echó encima y no me dio mucho más tiempo que a llegar a Essaouira buscar hotel y salir a cenar.

Estuve en una terraza donde se podía tomar cerveza, cenando una lubina, escuchando música local y chateando con Carmen en uno de los momentos de más paz y tranquilidad de todo el viaje.

Continuará....

Y como siempre a continuación el vídeo del capítulo número 7.

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