domingo, 28 de mayo de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 4

Venimos de aquí.

La pista Mauritana terminó y comenzaba un viaje por carretera. Tanto la moto como el coche avanzaban a buen ritmo, hasta que el Mini se paró.

En este caso fue que no teníamos gasolina. En Mauritania hay que llevar gasolina siempre, ya que es complicado conseguirla. Gasoil lo hay en todos los lados, pero la gasolina escasea.

Ya que el Mini estaba seco, tocaba llevar a Fran en la moto hasta localizar una gasolinera. Primera, no había, segunda no había, tercera.... y así hasta diez gasolineras. Terminamos encontrando gasolina en la capital Nuakchot.

Lo malo es que habíamos recorrido 30 kilómetros que luego tuvimos que desandar para volver a realizarlos. El problema fue que se hizo de noche.

Los mauritanos conducen un tanto alocados a eso le uníamos que la Goldwing si dejabas de acelerar se paraba, que era de noche y que las calles de Nuakchot está en un porcentaje alto sin asfaltar, un cóctel que no se me olvidará en bastante tiempo.

A la entrada de la capi Fran me dijo "no pierdas mi culo que si te pierdes la liamos muy gorda", a partir de ahí seguí instrucciones y todavía no se como no me fui al suelo en los bancos de arena, como no le perdí en los cambios de dirección o como no se me caló ni una sóla vez la moto.

Llegamos a un albergue en el que se quedan la mayoría de los viajeros que pasan por esta ciudad.



Recuerdo que me cambié de catre, porque en la cama que elegí al principio había una mamá gata con sus gatitos. Y en esta zona del mundo el tema de los animales de compañía no es igual que en España, por lo que preferí prevenir que curar.

La mañana siguiente nuestro objetivo era cruzar la frontera Marroquí y quedar a dormir en el barbas (una especie de oasis ya en zona saharaui). 

Ese día el ambiente era tenso. Fran estaba nervioso con el paso de frontera, ni el mini ni la moto iban perfectos de papeles y en Marruecos se mira mucho que los vehículos que entran al país estén en regla.

Edición: Con esto no quiero decir que los vehículos fueran robados o cosas raras. La forma de hacer las cosas en Africa no es muy ortodoxa y la documentación Gambiana no es como la Europea. Había miedo que en la frontera se pusieran muy esquisitos, de ahí que el organizador de la aventura estuviera nervioso.

A las 7:00 creo que recordar que nos pusimos en marcha. Los compañeros pararon a desayunar y yo me quedé sin desayuno porque me di cuenta que se me había olvidado la gopro. Ya es la segunda vez que me la olvido en un viaje, que desastre, jejee

Cargamos gasolina en abundancia para no quedarnos tirados como el día anterior y empezó la ruta. El clima era agradable para encontrarnos en el desierto y el paisaje a mi me flipó. Kilómetros y kilómetros de nada, con algún poblado viviendo en semejantes condiciones.

La gente vestía como los reyes magos, con túnicas de colores vivos y con turbante, todavía lo pienso hoy y alucino con esta gente.

En principio los mauritanos suelen tener mala fama, pero mi experiencia personal fue todo lo contrario, incluso me pedían si podían hacerse fotos conmigo, muy majos.

Gran parte del trayecto lo hice en solitario. El mini avanzaba a buen ritmo y era la moto la que estaba dando por saco. Yo estaba convencido que el carburador estaba lleno de impurezas y por eso andaba tan mal. Llegaron momentos de no pasar de 30 km/h.

Como las herramientas estaban en el mini, no tenía un triste destornillador para quitar el tornillo de las cubas del carburador e intentar limpiar por ahí un poco, no sabía muy bien que hacer. Lo único que pude hacer fue limpiar el fitro del aire pero no mejoró nada.

Pero se me iluminó la bombilla y me dije que si dejaba la moto seca de gasolina cortando el grifo de la gasolina, al menos se movería algo de la mierda del carburador. Casi la dejaba parar y luego abría a saco la reserva. De esta manera conseguimos subir la velocidad al doble e incluso al triple. Lo habíamos conseguido.


Tanto debimos tardar que el mini dio hasta la vuelta, yo flipaba. A estas alturas del viaje ya daba por hecho que nadie iba a mirar por uno, salvo uno mismo. Por lo que me llamó mucho la atención que dieran la vuelta. Luego maliciosamente pensé que la gasolina estaba  toda en la moto, por lo que no podían avanzar sin la moto, jejeje. Seguro que dieron la vuelta porque estaban preocupados, no se me mal interprete.

Edición: Tardamos muchísimo, yo incluso aproveché a desayunar algo que me había cogido César, debíamos ir tan despacio que los del Mini se preocuparon y dieron la vuelta. Les comentamos que estábamos teniendo problemas mecánicos, desde ahí a la frontera ya fuimos juntos.

Echamos toda la gasolina que llevábamos y luego de nuevo el calvario de localizar gasolina. No hay en ningún sitio. Pero.... como siempre terminó apareciendo la solución. Si la pagas a 1.50 €/litro tienes gasolina, por lo cual la pagas claro.

En Mauritania hay dos negocios "raros", uno es la gasolina y otro el cambio de moneda.

Sólo nos quedaba abandonar la frontera Mauritana, tierra de nadie y entrar en Marruecos.

El día todavía nos deparó una nueva sorpresa en forma de viandas tipo jamón serrano, chorizo de león o queso manchego...

En tierra de nadie hubo que llenar el mini de gasolina. Mientras se realizaba la operación, Felipe que es un crack, se fue a dar un rulo y encontró un jamón serrano entero, varios chorizos de Ezequiel y un par de quesos. Todo envasado al vacío de puta madre.

Jajaja, lo que no le pase a Felipe, yo creo que no le pasa a nadie; que gran persona y que suerte tuvimos gracias a él.

Risas, comedias y algo de estrés por cruzar la frontera marroquí terminan con este capítulo número 4 del viaje.

Continuará

Y por último el vídeo de este capítulo

1 comentario:

  1. Soy muy bien aventurado en este mundo de moto me gusta mucho del universo

    ResponderEliminar